UNIVERSIDAD Y COMUNIDAD: UNA ALIANZA QUE SE CULTIVA EN EL TIEMPO
RESULTADOS DE UN TALLER
En estos años hemos compartido encuentros
sobre salud física y mental de personas mayores, salud de la mujer, promoción
del bienestar, prevención de enfermedades, y también experiencias prácticas
como los talleres de Huertos Comunitarios y Herbolaria Medicinal. Cada
instancia ha tenido un sello común: diálogo horizontal, aprendizaje compartido
y construcción de confianza.
El reciente Taller de Macerados y
Fermentados, realizado el 23 de enero de 2026 en nuestra sede vecinal,
constituye un nuevo hito dentro de este proceso
En él participaron vecinos y vecinas junto a docentes y estudiantes de
Medicina, combinando teoría y práctica en la elaboración de chucrut, madre de
jengibre y escabeche de cebolla.
Pero más allá de las recetas, lo que allí
ocurrió fue algo más profundo.
Aprendizaje
en ambos sentidos
Los reportes elaborados por los propios
estudiantes coinciden en un hallazgo central: el aprendizaje fue bidireccional.
“El aprendizaje es de los dos lados”, señalaron. Varios reconocieron que no
solo enseñaron, sino que también aprendieron de las experiencias, saberes
culinarios y tradiciones familiares de nuestras vecinas.
Esta horizontalidad —evitando posiciones
jerárquicas— permitió validar el conocimiento comunitario como legítimo y
valioso. La ciencia se hizo tangible cuando dialogó con la vida cotidiana.
Para los estudiantes, la experiencia significó
mucho más que una actividad práctica. Fue un ejercicio real de comunicación,
escucha activa y acompañamiento. Algunos expresaron que instancias como esta
“fortalecen habilidades fundamentales en el área de la salud” e incluso que les
permite “sentirse un poco más médicos”, al asumir con responsabilidad el rol de
orientar a otros en temas que impactan directamente en su bienestar cotidiano
En un contexto donde la formación en salud
suele estar asociada principalmente a espacios clínicos, esta experiencia
demuestra que el territorio también es aula. Aquí se ejercitan la empatía, la
adaptación a realidades diversas y el respeto por la cultura local.
Impacto
comunitario concreto
Los vecinos valoraron especialmente la
claridad de las explicaciones y la posibilidad de replicar en sus hogares lo
aprendido. Una participante expresó que ahora se sentía más segura para
intentarlo en su casa, reflejando que el taller no solo entregó información,
sino también confianza.
Asimismo, se generaron conversaciones sobre
recetas tradicionales, experiencias familiares y técnicas transmitidas entre
generaciones. Estas interacciones fortalecen el tejido social y nos recuerdan
que el conocimiento compartido también es patrimonio vivo.
El análisis del taller confirma algo que
venimos experimentando desde hace años: cuando universidad y comunidad se
encuentran desde la comunicación auténtica y el respeto mutuo, se produce una
verdadera “catálisis humana”. Se activan dinámicas de colaboración,
corresponsabilidad y aprendizaje significativo que trascienden la actividad
puntual.
Existen, por supuesto, aspectos logísticos a
mejorar —espacio, tiempos, materiales—, pero el núcleo formativo y relacional
se mantiene sólido. Lo esencial ya está: confianza, compromiso y sentido
compartido.
Hoy podemos afirmar que esta relación entre la
Escuela de Medicina y nuestra comunidad no es circunstancial ni episódica. Es
un proceso sostenido, que ha evolucionado desde el diálogo en tiempos de
pandemia hasta talleres prácticos que integran ciencia, cultura y vida
cotidiana.
En Vivaceta Norte–Sur seguimos cultivando no
solo huertos y fermentos, sino también vínculos, saberes y comunidad.
SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES (RRSS)
zonatipicapv.cl (Página web)
zonatipicapv.blogspot.com (Blog)
Zona Tipica Población Vivaceta N&S-Los Nidos (YouTube)
@zona_pv (Twitter)
Zona Típica PV-Los Nidos (Facebook)
@pvnortesur (Instagram)




Comentarios
Publicar un comentario
Ahora puedes hacer tu comentario y enriquecer nuestra publicación. Verifica si estás suscrito a nuestro blog.
Gracias