UNIVERSIDAD Y COMUNIDAD: UNA ALIANZA QUE SE CULTIVA EN EL TIEMPO

 RESULTADOS DE UN TALLER


Desde hace varios años, la Escuela de Medicina de la Universidad de Santiago de Chile ha desarrollado un vínculo sostenido con nuestra comunidad de la Unidad Vecinal N°3 del Barrio Vivaceta. Lo que comenzó durante la pandemia, a través de conversatorios abiertos sobre salud y autocuidado, fue creciendo de manera orgánica hacia cursos, talleres y espacios formativos cada vez más concretos y participativos.

En estos años hemos compartido encuentros sobre salud física y mental de personas mayores, salud de la mujer, promoción del bienestar, prevención de enfermedades, y también experiencias prácticas como los talleres de Huertos Comunitarios y Herbolaria Medicinal. Cada instancia ha tenido un sello común: diálogo horizontal, aprendizaje compartido y construcción de confianza.

El reciente Taller de Macerados y Fermentados, realizado el 23 de enero de 2026 en nuestra sede vecinal, constituye un nuevo hito dentro de este proceso

En él participaron vecinos y vecinas junto a docentes y estudiantes de Medicina, combinando teoría y práctica en la elaboración de chucrut, madre de jengibre y escabeche de cebolla.

Pero más allá de las recetas, lo que allí ocurrió fue algo más profundo.

Aprendizaje en ambos sentidos

Los reportes elaborados por los propios estudiantes coinciden en un hallazgo central: el aprendizaje fue bidireccional. “El aprendizaje es de los dos lados”, señalaron. Varios reconocieron que no solo enseñaron, sino que también aprendieron de las experiencias, saberes culinarios y tradiciones familiares de nuestras vecinas.

Esta horizontalidad —evitando posiciones jerárquicas— permitió validar el conocimiento comunitario como legítimo y valioso. La ciencia se hizo tangible cuando dialogó con la vida cotidiana.

 

Formación con sentido humano

Para los estudiantes, la experiencia significó mucho más que una actividad práctica. Fue un ejercicio real de comunicación, escucha activa y acompañamiento. Algunos expresaron que instancias como esta “fortalecen habilidades fundamentales en el área de la salud” e incluso que les permite “sentirse un poco más médicos”, al asumir con responsabilidad el rol de orientar a otros en temas que impactan directamente en su bienestar cotidiano

En un contexto donde la formación en salud suele estar asociada principalmente a espacios clínicos, esta experiencia demuestra que el territorio también es aula. Aquí se ejercitan la empatía, la adaptación a realidades diversas y el respeto por la cultura local.

Impacto comunitario concreto

Los vecinos valoraron especialmente la claridad de las explicaciones y la posibilidad de replicar en sus hogares lo aprendido. Una participante expresó que ahora se sentía más segura para intentarlo en su casa, reflejando que el taller no solo entregó información, sino también confianza.

Asimismo, se generaron conversaciones sobre recetas tradicionales, experiencias familiares y técnicas transmitidas entre generaciones. Estas interacciones fortalecen el tejido social y nos recuerdan que el conocimiento compartido también es patrimonio vivo.


Un modelo de vinculación sostenible

El análisis del taller confirma algo que venimos experimentando desde hace años: cuando universidad y comunidad se encuentran desde la comunicación auténtica y el respeto mutuo, se produce una verdadera “catálisis humana”. Se activan dinámicas de colaboración, corresponsabilidad y aprendizaje significativo que trascienden la actividad puntual.

Existen, por supuesto, aspectos logísticos a mejorar —espacio, tiempos, materiales—, pero el núcleo formativo y relacional se mantiene sólido. Lo esencial ya está: confianza, compromiso y sentido compartido.

Hoy podemos afirmar que esta relación entre la Escuela de Medicina y nuestra comunidad no es circunstancial ni episódica. Es un proceso sostenido, que ha evolucionado desde el diálogo en tiempos de pandemia hasta talleres prácticos que integran ciencia, cultura y vida cotidiana.

En Vivaceta Norte–Sur seguimos cultivando no solo huertos y fermentos, sino también vínculos, saberes y comunidad.

 

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